El humanoide habla varios idiomas y puede dictar actividades de libros de texto.
Detrás de su cara de látex, modelada por estudiantes universitarios, 18 motores crean expresiones de alegría, sorpresa, miedo, disgusto, tristeza e incluso enojo.
Saya dio sus primeras clases, durante un trimestre, en una escuela primaria de Tokyo. Tras pasar esta primera prueba, la idea fue adoptada en Gran Bretaña.
El robot original se llamaba Pikarin, pero tenía una cabeza de metal en la que se podían ver cables y engranajes.
Frente a este avance de la tecnología, científicos californianos declararon ayer que confían en que dentro de diez años robots del estilo de Saya reemplacen a los cirujanos de guerra.
Publicado por Tecnologia News



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